La historia de la traducción ocupa un lugar importante en traductología por muchas razones.
Una de estas razones, crucial en nuestra opinión, es la de hacer descubrir las funciones históricas de la traducción.
La finalidad primordial de la traducción ha sido y será siempre dar acceso a la producción extranjera (literaria o no). Sea cual sea el idioma, el número de lectores capaces de leer la versión original de una obra será siempre menor al número de sus lectores potenciales. Las traducciones nos eximen de la lectura del original, mitigando nuestra ignorancia de la lengua extranjera. En todos los campos del quehacer humano, la traducción ha sido un poderoso agente de progreso. La historia de la traducción nos enseña, por tanto, que a esta doble función, instrumental y mediadora (dar acceso a una obra extranjera), se añaden muchas otras.
La traducción puede tener una treintena de funciones adicionales según la naturaleza
de los textos traducidos, del contexto histórico, las corrientes de pensamiento dominantes o las circunstancias que rodean la traducción. Veamos unos ejemplos de estas funciones:
1. Genética. Los traductores contribuyen a modelar una lengua aún en gestación. Baste pensar en el nacimiento de las lenguas vernáculas en la Edad Media.
2. Estilística. Los traductores contribuyen a enriquecer los medios de expresión de una lengua, al introducir nuevas estructuras sintácticas, nuevos efectos por mimetismo con la otra lengua.
3. Literaria. Los traductores importan géneros literarios desconocidos en la literaturade llegada. Pensemos en Chaucer (1340-1400), quien introdujo en la literatura inglesa, adaptándolas, la balada, el romance, la trova, los cuentos populares de Flandes y las fábulas que ponían en escena a los animales.
4. Interpretativa. Las traducciones sucesivas de una misma obra revelan cada vez sus nuevas facetas. Las re-traducciones son muchas relecturas actualizadas de una obra, lo que explica que un traductor contemporáneo de Dostoïevski, André Markowicz, afirmara que “un autor extranjero es la suma de todas sus traducciones pasadas, presentes y futuras” (Markowicz, 1991: 211).
5. Formadora. La práctica de la traducción ha servido como plataforma de ensayo a numerosos autores para los que ha sido una verdadera escuela de estilo. Autores como Rivarol, Gide, Tournier y muchos otros reconocieron haber practicado la traducción para formarse en su oficio de escritores.
6. Identitaria. La obra colectiva de los traductores en una época dada de la historia de un pueblo puede contribuir a crear la identidad de ese pueblo, despertar el fervor nacionalista, desarrollar el sentido patriótico. De esta función se podrían dar numerosos ejemplos.
7.Paliativa. La traducción es una manera sutil, en un régimen totalitario, por ejemplo, de oponerse a la censura que reduce a los escritores al silencio. Pensemos en la traducción subversiva practicada en la ex-URSS o en la Italia fascista. La censura fascista hizo nacer una verdadera “industria” de la traducción que se convirtió en una forma de actividad política, manteniendo sutilmente un culto a América, símbolo de la libertad (ver Lefevere, en Delisle y Woodsworth, 1995:149-152).
8. Democrática. La traducción se ha revelado siempre como un eficaz medio de vulgarización del conocimiento, como fue el caso en la época medieval, cuando la traducción en lengua vulgar contribuyó, entre otras cosas, a romper el monopolio del clero y a socavar sus privilegios.
Ésta es una breve enumeración de algunas de las funciones que la traducción ha asumido a lo largo de la historia.
Fuente: www.colegiodetraductores.org.uy/historia de la traducción